De unos años a esta parte, el negocio de las tiendas online ha venido para quedarse. Por internet podemos comprar de todo: desde servicios hasta productos, ya sean cotidianos o difíciles de encontrar. Las tiendas físicas han de competir con ese nuevo escenario. Y una de las herramientas más poderosas con las que cuentan para hacerlo es instalar un terminal de punto de venta o TPV.

Mejorar la experiencia del cliente

Ya hablamos tiempo atrás de este concepto. El cliente ya no adquiere productos o servicios: adquiere experiencias. El perfil del comprador se ha especializado, en parte gracias a internet y las redes sociales, y no le basta con adquirir un buen producto: desea que el proceso de compra sea acorde a sus deseos. Y, para eso, es necesario contar con herramientas tecnológicas que lo logren. O, dicho de otro modo, decir adiós para siempre a la máquina registradora.

Por qué hay que desechar las cajas registradoras

Es increíble, pero aún hay muchos comercios que trabajan con ellas. Son obsoletas, obligan a hacer a mano infinidad de procesos, su mantenimiento comienza a hacerse imposible. Y, sin embargo, un estudio de finales de 2015 indicaba que un 35% de los pequeños comercios aún realizaba su gestión con máquina registradora.

Pues bien: en un mundo en el que todo está a un golpe de móvil, el uso de máquinas registradoras está reñido con la supervivencia de dicho negocio. Y lo está por las siguientes razones.

Se pierde mucho tiempo en procesos fácilmente automatizables

El uso de la máquina registradora implica que infinidad de procesos de contabilidad y gestión tengan que hacerse de manera manual. Por ejemplo, vigilar el stock (algo que un TPV realiza solo) o todo lo relativo a la facturación. Pero un terminal de punto de venta aporta muchas más ventajas que vamos a ir viendo.

Ralentiza los procesos de compra

Como decíamos antes, un consumidor no solo exige, en el modelo de comercio del siglo XXI, que el producto que adquiere sea excelente. También demanda eficacia en el proceso. Quiere ir a una tienda y que no le tengan esperando inútilmente. Que lo que ha pedido (en el caso, por ejemplo, de restaurantes o chiringuitos) sea lo que le traen. Evitar cambios o malentendidos. Quiere rapidez en la transacción. Con una máquina registradora esto es prácticamente imposible. Imaginemos al camarero de un chiringuito, un domingo de agosto, apuntando en una libreta los pedidos de cada mesa y llevándolos a cocina. Las posibilidades de que se equivoque son altísimas. Una comandera conectada al terminal de punto de venta reducirá al mínimo los tiempos de espera y los errores.

Complica la toma de decisiones

Si no contamos con un terminal de punto de venta, tenemos que calcular los gustos de nuestros clientes a ojo. Y más aún con productos que no caduquen. Una máquina registradora no es que nos ayude poco: es que no aporta ningún dato a nuestra toma de decisiones. Sin embargo, un TPV almacena datos sobre productos o servicios más consumidos y nos permite elaborar nuevas estrategias de venta. Y, por supuesto, optimizar las compras, con lo que podremos ahorrar una buena cantidad de dinero.

No puedes controlar la productividad

Imagina que en tu negocio tienes contratadas a tres personas. Desde un terminal de punto de venta o TPV puedes crear varios perfiles (uno para cada trabajador), de manera que, al final del mes, puedes hacer un cómputo del porcentaje de ventas que ha hecho cada uno. Esto es muy útil a la hora de conocer la carga de trabajo de cada uno de nuestros empleados y de mejorar la productividad de nuestros equipos. Una máquina registradora, sencillamente, no refleja ese tipo de datos.

No puedes emitir facturas

Una máquina registradora emite tickets que no tienen ninguna validez a nivel fiscal. Sin embargo, con un terminal de punto de venta puedes emitir sin problema facturas simplificadas. Eso, sin contar con que un ticket de un TPV especifica con claridad cada uno de los productos consumidos.

Tienda online vs tienda física

En internet, al cliente le basta con apretar un botón y esperar a que le llegue su pedido. Es fácil y no necesita más que unos segundos para realizar la transacción. La tienda física cuenta con el terminal de punto de venta para estar en situación de competir. Pero ¿por qué un TPV para obtener más y mejores ventas? Lo vemos.

Objetivo: agilizar las transacciones

Un cliente, esté en una tienda o en un restaurante, quiere que su estancia en el comercio sea provechosa y positiva. Una tienda física tiene, frente a la tienda online, la ventaja del trato directo y personalizado. Aprovechemos eso mejorando la parte tecnológica. Que el cliente disfrute de su comida. De su compra. De su cerveza. Pero que no pierda tiempo pagando o teniendo que repetir su comanda. Es justo estos procesos los que un terminal de punto de venta puede agilizar.

Potenciemos nuestras fortalezas

Frente a la tienda online, la tienda física tiene varias ventajas. Además del trato directo con el cliente, este tiene la posibilidad de ver o probar el producto en el momento mismo de la compra. Esto es algo que internet jamás podrá darles.

Usemos el terminal de punto de venta para conocer mejor a nuestros clientes

Si hay algo que el TPV puede aportar a nuestro modelo de negocio es la de obtener una valiosa información sobre nuestros clientes. Todo ello puede lograrse con el software adecuado, que en Mosaico soluciones sabemos integrar a cada empresa según sus necesidades. Conocer a un cliente, darle lo que pide, es, a la larga, fidelizarlo.

Promociones en tiempo real

Si internet cuenta con las cookies para conocer los gustos de sus clientes, los TPV nos permiten hacer lo propio con los nuestros y, de paso, realizar promociones en tiempo real, algo que también mejora, y mucho, la experiencia del cliente.

La competencia también evoluciona

No hablamos ya solo de competir contra las tiendas online, sino contra otras tiendas físicas que ofrecen productos similares a los nuestros. La consultora Transparency Market Research calcula que la venta de TPV crecerá a un ritmo del 11,6% anual hasta 2020. Esto quiere decir que nuestros competidores también están optando por un modelo de negocio tecnológico. Conviene tenerlo en cuenta.

TPV: un producto que asegura el retorno

Lo primero que queremos dejar claro es que la adquisición de un TPV implica rentabilidad. No podemos hablar de gasto, sino de inversión. Si invertimos en un sistema como los que ofrecemos en Mosaico soluciones, el retorno de la inversión llegará enseguida. El ahorro en el stock y la eficacia de nuestros recursos se van a disparar.

Un mantenimiento baratísimo

Otra de las cosas que podemos asegurarte desde Mosaico es que el coste del mantenimiento es bajísimo. Desde 1 euro al día te procuramos un mantenimiento de tu sistema y tus terminales para que en ningún momento te quedes sin servicio.

Formamos a tu equipo

En Mosaico también nos ocupamos de que, desde el primer momento, tanto tú como tus empleados conozcan a la perfección el sistema. Formamos a todo tu equipo para que el uso del TPV, comanderas si procedieran, etcétera, sea altamente eficaz desde el primer minuto. Pide cita con nosotros y resolveremos todas tus dudas.

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